
A las personas siempre les cuesta más hablar de sus defectos que de sus virtudes. Yo prefiero describirme tal y como soy porque al fin y al cabo soy sincera. Soy nerviosa, compulsiva hasta dejarme las uñas en carne viva, paranóica e impaciente... odio llegar tarde y que lleguen tarde. Puedo mirar el reloj tantas veces por segundo que pierdo la cuenta, pero nunca llevo reloj encima porque me incomoda... Soy sincera porque me gusta que la gente sea sincera conmigo y no quiero ser menos, orgullosa, tanto que incluso podría llegar a morderme la lengua antes de pedir perdón porque hasta me mareo... Me gusta el descafeinado, de sobre, porque nadie sabe mejor que yo cuanto café quiero, que es poco, porque me gusta muy bajo y si se puede con un corazón de espuma. Bebo redbull días sueltos porque a veces ni siquiera me gusta y cuando me da por algo puedo repetirlo hasta aborrecerlo. No me gusta el sol, porque me quema y me agobia, prefiero las nubes, me gusta el gris, por eso los días grises son mis preferidos, sobre todo si llueve. A veces para de llover y el día sigue grís, pero sale el sol por algun rincón y la luz que se forma en las calles me hipnotiza. Me gusta mi cámara de fotos porque siento que con apretar un botón puedo tenerlo todo en mi mano y en un recuerdo casi tan potente como la mente. No me gusta que me digan las respuestas de las cosas, prefiero averiguarlas yo misma y darle vueltas a la cabeza hasta arrancármela de cuajo. Prefiero estudiar de noche que de día, aunque me muera de sueño porque adoro la tranquilidad. Solo me pondría pintauñas chillones y alegres y me gusta la ropa de colores porque me pone de buen humor. Siempre miro los ojos de la gente porque son un mundo, porque dicen mucho y no dicen nada. Cuando hay tormenta y estoy en casa me tapo con una manta y me hago una menta poleo porque me relaja y me siento bien... Me gusta setirme protegida, y querida y la verdad es que ese sentimiento no me falta. Soy celosa y muy caprichosa, aunque no es del todo malo porque suelo conseguir lo que me propongo. Soy capaz de entrar por una pared si me retan a no hacerlo... Me gusta que Sergio me coja de la mano porque es el único que sabe como hacerlo para que me sienta bien. Me gustan los abrazos cuando lloro, o el olor de la colonia de mora, me gusta ver el rimel corrido en las caras de la gente...
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